Dignidad Cubana

"Su Santidad Juan Pablo II"
Miami, Enero 17 de 1996
Su Santidad Juan Pablo II
Iglesia Católica Romana
Ciudad Del Vaticano
Roma, Italia.

Excelentísimo Vicario de Cristo en la Tierra:

 Con toda mi admiración y respeto hacia su alta jerarquía, me dirijo a usted como cubano desterrado de su Patria desde el año 1962  hasta el
presente, para exponerle lo siguiente:

 Me encuentro exiliado en Miami desde hace treinta y cuatro años, producto del régimen comunista impuesto en Cuba por el tirano mas sanguinario, abominable y sátanico que pueda haber existido en el Mundo,
el monstruo de Fidel Castro que esclaviza por mas de treinta y siete años al
martirizado y sufrido pueblo cubano, en contra de la voluntad mayoritaria,
casi unánime del pueblo de Cuba.

 Como consecuencia de lo expuesto, al igual que infinidad de compatriotas , he perdido seres queridos, entre éllos mi Padre y mi Abuela,
sin haber podido tener el contacto espiritual de mi presencia en esos momentos; temiendo con mucho dolor ocurra igual  con mi querida Madre
que se encuentra en Cuba, con mas de 90 años de edad, en unión de  mis
hermanas y sobrinos.

Santo Padre, espero en Dios que sus rezos, plegarias y acciones contribuyan
a la LIBERTAD DE CUBA, y que así como nuestro Señor Jesucristo, echó con
el látigo a los mercaderes fuera del Templo, sea igualmente arrojado el Satanás de Fidel Castro, fuera del Paraiso que era Cuba antes del año 1959,
fecha ésta, que el Dictador la convirtiera en el Infierno de la Tierra.   (DIOS
NOS AYUDE).

 Aprovecho la oportunidad para ajuntarle a la presente, mi trabajo relacionado con el hundimiento del remolcador "Trece de Marzo", horrendo
hecho cometido por el régimen del dictador Fidel Castro, frente a la bahía de
la Habana, donde murieron hombres, mujeres y mas de veinte niños.

 También le acompaño mi poema-acróstico EL MESIAS de fecha 1980
(Viernes Santo) implorándole a Jesucristo que redima al Mundo del comunismo.

 Agradeciéndole su atención y benevolencia y rogándole a Dios nuestro
Señor le conceda mucha salud, quedo de usted con todo respeto en Cristo,
su servidor,

    Manuel  Blanco
 


 

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